El Domingo, tras dormir poquito, nos fuimos hasta una estancia, que es como si fuese un cortijo por Andalucía.
Nos dijeron, que estaba a unos tres kilómetros, así que decidimos coger un remix.
Cuando llegamos, no había nadie más, solo una pareja con dos mellizos, que habían pasado la noche allí mismo.
Lo primero que hicimos fue dar un paseo por el campo.
Luego montamos a caballos.
Antes de almorzar tomamos unas empanadas y chorizo, acompañado de vino.
Luego el almuerzo, que como era de suponer, era carne a la parrilla.
Después de comer echamos unas partidas de croquet.
Volvimos a montar a caballos.
Alejandra no paro de correr y jugar.
Y a las cinco nos pusieron, el té, acompañado de dulces típicos.
Poco después, nos fuimos, pero como era temprano y teníamos tiempo suficiente, hasta que saliera el autobús, nos fuimos andando hasta el hostel, para recoger las cosas.











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